El 14 de marzo próximo se celebra las elecciones para renovar el Congreso Colombiano, evento electoral rodeado de una incertidumbre política inmensa, pues a estas alturas no hay definición de las reglas del juego para el debate presidencial y lo que es frecuente también con un acentuado abstencionismo.
Y sobre ese pobre panorama aparecen en la parroquia un abultado número de aspirantes a quienes les deseo éxitos, y en lo que tiene que ver con mi aspiración senatorial tuve el cuidado de cerciorarme, por mis propios medios, que esta era una candidatura viable con un respaldo grande de copartidarios como militantes de otros partidos, pues estoy cosechando lo que sembré al actuar sin sectarismo desde las distintas posiciones de poder que la democracia me ha otorgado, sirviendo teniendo en cuenta la necesidad no el color político, y con esa respuesta me dicen unos y otros que me van a respaldar de la misma manera, porque las grandes ejecutorias las he realizado actuando con transparencia, haciendo rendir los recursos, con convocatorias sin exclusiones y presentando resultados. En esas circunstancias voy hacia el Senado de la República con el aval de mi partido, el liberal, único en la región, aspirando tener una de las curules con mayor respaldo electoral para ir al ejercicio legislativo con una credencial que valga, sea escuchada y poder responder a los míos con peso especifico, que sumado al nombre que he construido en la carrera pública donde debo tener una valor agregado por la experiencia acumulada en el leal ejercicio político, ganado paso a paso en ascenso, viendo hoy la oportunidad de asomarme de nuevo al escenario nacional, donde seguro los representaré con dignidad y decoro.
Para ser exitoso en un debate electoral se requieren dos elementos, que haya un buen ambiente alrededor de la candidatura, lo tenemos, y que haya un buen equipo que impulse la labor proselitista, también lo tenemos, quedándome corto al mencionar los dirigentes responsables de cada uno de los municipios y de las comunas de las ciudades, mencionando sólo los más representativos como son los aspirantes a la Cámara con quienes comparto esta responsabilidad electoral como en el Huila los equipos de los aspirantes liberales Consuelo González de Perdomo, Luis Enrique Dussán y Julio Cesar Triana como la de Jesús Antonio Tombé por la circunscripción especial indígena. En el Tolima, la Cámara de Luis Carlos Saavedra; en el Caquetá, la del actual representante Álvaro Pacheco; en Guanía, Graciela Serrano.
Adenda: Esta columna de opinión por circunstancias electorales tendrá una pausa y reaparecerá después de las elecciones congresionales.
Es preocupante como ha crecido la cartera en el sector financiero, y lo que aumentará en el presente año.
Encuentro preocupación en las agencias bancarias por el cumplimiento de metas y las operaciones de reestructuración que se vienen haciendo de obligaciones vencidas, y lo que se ve no es bueno, pues la economía el año pasado no creció y lo que se prevé para el 2010 es un pobre desempeño, donde el sector agropecuario tendrá un comportamiento catastrófico como efecto de las “pirámides”, el clima, como de una errática política sectorial por haber metido al ministro del ramo en política partidista, descuidando sus propias funciones, previéndose una verdadera “hecatombe” para el campo en el corto plazo y no es para menos, el café que es símbolo de nuestra agricultura y de las exportaciones lo encontramos con buen precio pero no hay cosechas, y el arroz, la leche, la carne con bajo precio al cierre de nuestras fronteras por la arbitrariedad de los gobiernos vecinos; y ni que hablar de las frutas, el tabaco, la panela que son los otros productos bandera de nuestra economía regional.
Ante este sombrío panorama hay que recurrir a experiencias exitosas en el paso inmediato donde se atendió con imaginación creadora la crisis, superándola y encaminando de nuevo al sector.
Me correspondió llegar al Ministerio de agricultura en su peor momento, en el 99, en la década perdida para la agricultura por circunstancias adversas, como la apertura apresurada a comienzos de los 90s donde nos inundaron las importaciones de alimentos desplazando nuestros productos, agravada por la crisis mundial del café y la crisis financiera del 98 donde las tasas de interés al crédito estaban por encima de los niveles de usura. Los agricultores quienes temían perder sus fincas que estaban embargadas y para remate, alarmados salieron a clamar por la defensa de su patrimonio con paros y taponamientos de vías y en esa convulsionada circunstancia me recibieron como Ministro de Agricultura correspondiéndome atender la emergencia sectorial y por fortuna con éxito poniendo a salvo a los agricultores y revertiendo la tendencia negativa en la que venía el sector agrario en Colombia y lo puse a crecer positivamente. Los instrumentos que utilicé para atender la crisis y proteger el sector seguramente se tendrán que reeditar, especialmente el programa de reactivación agropecuaria Pran que salvó a más de cien mil finqueros cuyos predios estaban por cuenta de los jueces y los bancos, y las cadenas productivas a través del programa de oferta agropecuaria Proagro.
La unidad es sinónimo de fortaleza, convocatoria sin exclusiones ni sectarismos, equipo y como lo que funciona hay que mantenerlo, en esa misma dirección seguiremos luchando desde el Senado de la República donde aspiro llegar en los comicios que se avecinan con una de las votaciones más altas del país para tener una credencial que pese, sea escuchada y poder incidir en decisiones de inversión para la región, buscar oportunidades para las gentes de estos lados (hoy están centradas en profesionales de otras regiones de la patria).
Como también iremos al Congreso a persuadir a los colegas y al gobierno mismo de la urgencia de establecer una Política de Estado para combatir el principal flagelo de los colombianos, cual es el desempleo y la falta de ingresos y en consecuencia seguiremos mancomunando acciones, focalizando esfuerzos en búsqueda de la unidad regional como de nuestra propia colectividad política, pues unidos somos más fuertes y eficientes que el esfuerzo individual de cualquiera de nosotros por importante que sea.
Si el Huila Unido fue una experiencia con tanto éxito en la gobernación en el periodo anterior, en estas circunstancias de incertidumbre tendremos que volver por nuestros fueros al lado de una convocatoria congresional de Mejor Unidos con una plataforma que llevaremos al Senado de la República que ayude a recuperar el Parlamento, su transparencia y credibilidad, así como devolverle la seriedad a la política.
Mi experiencia en el sector público agropecuario en donde he tenido la oportunidad de trazar políticas y ejecutarlas como cuando fui Ministro de Agricultura creando el programa de reactivación agropecuaria Pran que salvó a más de cien mil finqueros colombianos cuyos predios estaban por cuenta de los jueces y los bancos debido a las deudas sectoriales agudizadas con la crisis financiera del 98, y diseñando y poniendo en marcha las cadenas productivas a través del programa de oferta agropecuaria Proagro, logrando revertir la tendencia negativa en que venía el sector a finales de la década de los noventas y lo puse a crecer positivamente; como mediante reestructuración administrativa del propio ministerio donde lo desburocraticé reduciendo de tres a un viceministerio y de 24 direcciones generales a sólo seis, dándole una estructura más ejecutiva y eficiente, como siendo el autor de la ley de mujer rural entre otros logros, tengan la seguridad los colombianos que el sector agropecuario ganará conmigo un senador con mi elección y sin duda desde el órgano legislativo trabajaré prioritariamente por este sector pilar de la economía patria.
Paisanos, trabajemos de la mano, porque es mejor unidos.
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